Una 'súper-ave' que hizo historia

Actualizado: 30 de jul de 2020

Potencia, carisma y una historia singular. Todo eso en un solo auto, el Plymouth Superbird. ¿Por qué se construyeron? ¿Cuántas unidades finalmente se produjeron? ¿Cuáles fueron sus características y performances? Encuentre todas estas respuestas aquí...



Entre los modelos icónicos que existieron en los años sesenta, el Plymouth Superbird ocupa un lugar muy especial.  Fue un vehículo diseñado con objetivos muy precisos y eso lo convirtió en una leyenda de la época. Con los muscle car soplando a todo motor, los de la marca del Mayflower decidieron que debían construir un vehículo capaz de arrasar en las famosas carreras NASCAR de Norteamérica.  Esta sería, además, la única forma de hacer retornar a la parrilla de competencias de la marca al super-piloto Richard Petty –una especie de CR7 de la época– quien se había alejado por el hecho de que Plymouth no contaba con un ”auto con alas“.


Como resultado, los junta-piezas de Chrysler –entiéndase ingenieros  crearon la versión Plymouth del Charger Daytona con un capó y polveras de Dodge Coronet 1970 y muchos agregados de alto rendimiento de la compañía.  Suena fácil, pero no lo es.  Se debieron conjugar los elementos y especificaciones de la carrocería a la mecánica disponible, pues hablamos de un auto que desarrollaría aceleraciones bestiales.  En ese entonces, para que un auto pudiera competir en NASCAR debía, al menos, poner en el mercado 500 unidades. Pero en 1970 esta regulación cambió, y la cuota paso a ser de una unidad, por cada distribuidor del fabricante en los Estados Unidos, lo cual era más justo con los niveles de presencia en el mercado y más equitativo, según el ”poder“ de cada marca. Por ello, Plymouth debía construir al menos 1.920 unidades del Superbird y ponerlos a la venta: esta es la razón por la cual 1970 resultaría ser el único año en que se produjo el auto.


En verdad, el Superbird era básicamente un Plymouth Road Runner modificado. Los diseñadores se percataron de que si bien en las calles era posible tener la ”aerodinámica de un ladrillo“ el estilo dominante en ese entonces mejorar ese aspecto podría ayudar con el control a altas velocidades. Así, el fabricante de automóviles matriz Chrysler aprovechó su división interna de misiles para diseñar los autos para carreras de alta velocidad. Eso llevó a la forma ultra aerodinámica de los autos, la nariz puntiaguda y el alerón trasero alto. La nariz cortaba el aire, el ala proporcionaba fuerza aerodinámica, y los autos incluso tenían palas de defensa que secretamente empujaban la presión del aire a un lado de debajo de los autos para que se peguen aún mejor al suelo. Mucho se ha especulado sobre si el alerón tan alto fue diseñado así para permitir abrir la tapa de la cajuela. Ciertamente, de acuerdo al testimonio de los ingenieros que lo construyeron, la razón era mucho más técnica: tomar aire limpio y generar un mayor empuje.


Todos los Superbird para competencia estaban equipados con el legendario motor Hemi de 426 pulgadas cúbicas.  La versión doméstica, sin embargo, ofertó además motores más ”dóciles“ como el 440 Super Commando, con un solo carburador de cuatro gargantas, o el 440 Six Pack con tres carburadores de dos gargantas. Solo 135 autos para las calles fueron equipados con el 426 Hemi; 665 optaron por la opción del 440 Six pack, y el resto fueron equipados con el 440 Super Commando. En las calles, la punta cónica el alerón trasero causaban una gran impresión, pero la aerodinámica no hacia diferencia en las calles o en las carreras de cuartos de milla.


Al final el Superbird #43 –conducido por Petty– hizo un muy buen papel compitiendo contra los Ford en NASCAR ese año, ganando 18 carreras y quedando en quito puesto en la general. Actualmente, un ejemplar parecido a dicho auto está valorado en varios millones de dólares.


Fuente: https://www.excelenciasdelmotor.com

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