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Encarecimiento de los autos a escala

  • Foto del escritor: A Escala Ecuador
    A Escala Ecuador
  • 16 dic 2025
  • 4 Min. de lectura

Durante los últimos años, el precio de los autos a escala coleccionables ha experimentado un incremento sostenido y significativo. Para muchos aficionados, esta subida ha resultado tan sorprendente como frustrante, sobre todo porque, en numerosos casos, no ha estado acompañada de mejoras claramente perceptibles en los modelos.


Autos a escala de varios tamaños y marcas

¿Qué está encareciendo estos productos?

El aumento de precios responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales. A continuación, se detallan los más relevantes:


Materias primas

La paralización global de actividades provocada por la pandemia de COVID-19 generó un fuerte encarecimiento de las materias primas y alteró de forma profunda las cadenas de suministro. Si bien es cierto que, cinco años después, muchos precios han descendido y se han estabilizado, lo han hecho sin regresar a los niveles previos a la pandemia.


Logística

Los costes logísticos también se incrementaron de forma notable tras la pandemia. Aunque se han moderado respecto a los picos alcanzados en los años más críticos, siguen siendo superiores a los niveles previos, lo que se refleja inevitablemente en el precio final del producto.


Mano de obra

Otro factor clave es el incremento del coste de producción en Asia, particularmente en China, país donde históricamente se ha concentrado buena parte de la fabricación de autos a escala. Hace dos décadas, China ofrecía mano de obra muy barata, lo que permitía mantener precios finales bajos.


Hoy, sin embargo, el nivel de vida ha aumentado de forma considerable, traduciéndose en salarios más altos y mayores costes operativos para las fábricas. En consecuencia, producir en China ya no resulta tan económico como antes.


Moldes cada vez más caros

Hace veinte años, las marcas fabricaban grandes volúmenes de cada modelo, lo que hacía que los moldes fueran altamente rentables. Se planificaban tiradas amplias que permitían amortizar estas herramientas con relativa facilidad. En aquel entonces, un juego completo de moldes podía costar entre 50.000 y 60.000 dólares. Por ello, algunos fabricantes lanzaban tiradas de hasta 25.000 unidades en modelos populares con variaciones cromáticas o decorativas. Con esos volúmenes, el coste del molde se diluía hasta situarse entre 2 y 2.50 dólares por unidad.


Hoy el panorama es muy distinto. Los moldes pueden costar hasta 100.000 dólares y las tiradas suelen limitarse a unos pocos miles de unidades. Esto dificulta enormemente su amortización, elevando el coste imputado a cada modelo hasta rangos de 10 a 12 dólares por unidad.


Conviene recordar que, dependiendo del nivel de detalle del modelo, pueden requerirse entre uno y cinco moldes solo para las piezas metálicas principales —carrocería, puertas, capó y cajuela—, a lo que se suman moldes adicionales para accesorios y otras piezas plásticas.


Además, ante la dificultad de rentabilizar moldes costosos con producciones reducidas, muchas marcas terminan trasladando parte de ese coste a otros modelos del catálogo, incluso a aquellos que utilizan moldes antiguos ya amortizados. En la práctica, esto implica que el comprador puede estar pagando indirectamente por moldes nuevos, aunque el modelo adquirido no los requiera. Algo similar ocurre con modelos poco populares que no logran venderse: su coste acaba repercutiendo en el resto de la gama.


Cotización del dólar

El tipo de cambio euro/dólar ha registrado fluctuaciones relevantes, especialmente en el último año, en parte como consecuencia de políticas comerciales poco convencionales. La depreciación del dólar frente al euro impacta directamente en el precio final de los modelos importados desde Europa o Asia, encareciéndolos para determinados mercados.


Aranceles

Desde 2016 y, de forma más marcada en 2025, la política arancelaria impulsada por Donald Trump derivó en una guerra comercial de alcance global. Al considerar a China su principal rival estratégico, se impusieron aranceles extremadamente elevados —en algunos casos de hasta el 250%— a productos fabricados en ese país, lo que encareció drásticamente los precios y prácticamente paralizó ciertos flujos comerciales.


Si bien en la actualidad estos aranceles se han reducido y se sitúan en torno al 20%, siguen siendo considerablemente más altos que los existentes antes de este periodo, manteniendo una presión adicional sobre los precios.


Inflación y percepción del precio

A todo lo anterior se suma la inflación generalizada, que ha erosionado el poder adquisitivo. En términos prácticos, lo que hace veinte años costaba 50 dólares hoy puede equivaler fácilmente a 70, lo que modifica la percepción del precio incluso cuando el incremento parece desproporcionado.


¿Y las mejoras mecánicas o de materiales?

Algunos fabricantes han introducido mejoras mecánicas, materiales más refinados o acabados más detallados. Sin embargo, desde un punto de vista estrictamente económico, estas mejoras tienen un peso relativamente menor frente al coste de los moldes y la producción.


En muchos casos, puede afirmarse que estas mejoras funcionan más como una estrategia de legitimación del aumento de precios que como su causa principal. No se sube el precio porque el coche sea sustancialmente mejor; se mejora el coche para que el precio más alto resulte más aceptable para el consumidor.


Reflexión final

Conviene comprender qué hay detrás de las cifras para poder valorar —o cuestionar— el incremento de los precios con mayor criterio. Los factores expuestos han empujado al sector hacia un modelo de negocio más limitado y especializado, caracterizado por tiradas reducidas y precios más elevados.


Esta contracción del volumen de ventas no solo afecta a los fabricantes, sino también a distribuidores y comercios minoristas, que se ven obligados a incrementar sus márgenes para seguir siendo viables. El resultado es un círculo vicioso del que no resulta fácil salir.


El coleccionismo de autos a escala ya no es un hobby masivo y accesible como lo fue en los años 2000. Hoy se ha transformado en un mercado más pequeño, orientado a aficionados dispuestos a pagar más por cada pieza.

 
 
 

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